9 de noviembre de 2011

A la oliva (escrito)

Con motivo de la inminente llegada de la cogida de olivas, que siempre suele caer por este mes he decidido poder el siguiente artículo, aunque les recuerdo que es un artículo de otro año, cuando hubo una cosecha diferente:


La bonanza de este otoño junto a las lluvias y el  poco calor de este verano ha hecho pintar pronto la oliva y hay mucha; el pistoletazo de salida lo darán en la reunión de la almazara de noviembre y cuando se fija el día todos a comenzar aunque no esté el cien por cien de la cuadrilla, vendrán el fin de semana.

   Cada mañana despierta el bramido de las mulas con cestas de comida, hay que aprovechar el máximo tiempo, mantas verdes, cajas de plástico, sacos, capazos, varas, serruchos que arriman la olivera a tierra, guantes y demás modernos artilugios que aseguran mayor
comodidad en cada campaña que llega.

  Sí el día es bueno mejor, sí es malo igual se sale, aún si llueve por
si escampa; El mono, pantalón viejo, el jersey mejor agujereado, el peor calzado…la oliva mancha y no se va.

   Llegar y preparar las mantas, colocadas artística y estratégica-
mente, para recoger todas y no plegar del suelo ni una: superpuestas enzarzadas, sujetas con pinzas o piedras, esquivando el barranco
o la acequia, las que se tengan, cuanto más mejor.

Comienza la pelada de la olivera; por arriba los hombres serrucho en mano, el banco se alterna con jóvenes , mujeres y algún chiquillo
curioso que juguetea y las pisa y las aplasta, menos faena para la almazara; se peina la olivera, ni una queda, acaso las ramas más altas media docena dejan, no más, para los tordos.

La recogida maestra con las mantas; hay que abocar de la manta a la caja o al saco; a cargar a la mula y a recoger la manta; con suerte sólo es desplazarla a la olivera siguiente, si no a otro bancal; plegar las mantas en doble y mitad y doblando de punta a punta; se vuelven a estirar y a colocarlas en la siguiente olivera, otra vez lo mismo, os músculos calientes y en la monotonía de la sacudida se va
manifestando el esfuerzo.

Ya es hora de hacer fuego para en media hora comer; el merecido
descanso en el que se comenta lo que ha costado ésta, lo que costará
aquella…hoy un poco de vino para calentar también el ánimo, de postre turrón, un extra.


Y a volver al tajo, quedan dos horas de luz, sí la olivera es grande sólo será ésta por hoy.
Ya oscurece, hay que acabar; recoger, cargar cajas, doblar mantas repasar algún olvido y para la caseta; a limpiar el pomo y encajar para hacer cola, hoy pesan.

Acaba el día, la cena será de caliente, hace frío, apetece después de un día de pan ,embutido y carne.
Todo el cuerpo entumecido, engarrotado, cansado pero satisfecho, ha sido un día aprovechado, y es un día más que nos hemos encontrado,
la oliva,!Ya se sabe!

Mañana a volver a empezar: otro día, otro bancal, otra olivera, otras ramas, las mismas mantas, las mismas cajas, los mismos capazos, los mismos guantes…sea como sea  hay que coger……………
…………..EL MEJOR ACEITE DEL MUNDO.


                                                          Lucía Martínez Molina

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